Ya juntaste Un poco de dinero y te sientes listo para el compromiso de comprar un inmueble. Checa estos puntos que tal vez no estabas considerando y comprueba que de verdad estás al 100 para crear un patrimonio por tu cuenta.

1. Mantén tu dinero donde está

No es recomendable hacer grandes compras o mover tu dinero entre tres y seis meses antes de comprar casa. La intención es evitar cualquier riesgo que pueda comprometer tu perfil crediticio. La institución a la que pedirás financiamiento necesita comprobar que eres confiable y necesita registros (buró de crédito) o un documento para que puedan darte el mejor préstamo posible. Si solicitas nuevas tarjetas de crédito, acumulas demasiadas deudas o compras muchos artículos costosos, será más difícil que obtengas un crédito hipotecario.

2. Obtén la preaprobación de tu crédito de vivienda

Existe una gran diferencia entre un comprador que está en el proceso de preaprobación y otro que ya tiene su hipoteca preaprobada. Cuando solicitas un crédito a algún banco, este analiza tu perfil personal y profesional para asegurarse de que cuentas con la solvencia necesaria para hacer frente a una hipoteca. Obtener la aprobación de un prestamista implica que éste sabe cuánto puedes pagar y cuánto te prestarán. Es muy importante tener certeza de que tu solicitud de hipoteca no fue rechazada porque así no perderás tiempo ni energía viendo casas que no puedes permitirte comprar. De igual forma, te da la oportunidad de buscar el mejor trato, comparar y elegir la opción de crédito más adecuada para tu perfil.

3. Evita una disputa por cm2 de más o de menos

 Es básico saber exactamente lo que estás comprando y conocer con precisión los límites de la propiedad, ya que esto te salvará de posibles riñas con los vecinos. Además, los impuestos que pagarás por tu propiedad se basarán, entre otras cosas, en sus medidas. Es mejor contar con los datos exactos desde el principio.

4. No trates de ajustar el mercado a la compra de vivienda

No conviertas en una obsesión tratar de sincronizar el mercado y averiguar cuándo es el mejor momento para comprar. Anticipar el comportamiento del mercado de vivienda es imposible. El mejor momento para comprar es cuando encuentras la casa perfecta y cuentas con los recursos para pagarla. Los bienes inmuebles son cíclicos, suben, bajan y vuelven a subir. Si estás esperando el momento perfecto, es probable que nunca llegue.

5. Más grande no siempre es mejor

Todos se sienten atraídos por la propiedad más grande y bonita de la cuadra. Pero cuando se trata de casas, la más grande no siempre es la mejor. De hecho, en el sector inmobiliario resulta hasta cierto punto contraproducente, pues los inmuebles más grandes, atraen a un público muy pequeño y no querrás limitar la cantidad de compradores cuando llegue el día en que desees revender. Recuerda, tu casa va a subir de valor en la misma medida que las casas vecinas, no importa cuán grandes o pequeñas sean en comparación con tu propiedad. Si pagas un millón de pesos por una casa y tus vecinos pagan 850 o 900 mil pesos, la plusvalía de tu casa será limitada.

6. Evita pasar por alto los costos extra

La diferencia entre rentar y ser dueño de una propiedad son los gastos adicionales de convertirte en tal. La mayoría de las personas se enfocan en el pago de su hipoteca, pero también necesitan estar conscientes de otros gastos, como los impuestos a la propiedad, los servicios públicos y otros derivados de adquirir una casa. Los nuevos propietarios igualmente necesitan estar preparados para las reparaciones, el mantenimiento y hasta el posible aumento de impuestos al inmueble. Asegúrate de tener un presupuesto para cubrir todos esos gastos y no arriesgarte a perder tu casa.

7. No te guíes por el corazón

Comprar una casa basado en las emociones solo romperá tu corazón. Si te enamoras de algo, es probable que termines tomando malas decisiones financieras. Hay una diferencia significativa entre las emociones y los instintos.

Obedecer a tus instintos significa que reconoces que estás comprando una gran casa por un buen precio. Escuchar a tus emociones implica obsesionarte con el color de la pintura de la sala o de las recámaras. Es una inversión, mantén la calma y sé muy inteligente.

8. Haz una revisión exhaustiva de la propiedad

¿Comprarías un coche sin abrir el capó y revisar su estado? Por supuesto que no. La recomendación es contratar a un especialista que haga una revisión completa y exhaustiva, el costo será menor en comparación con todo lo que te puede ahorrar si te das cuenta a tiempo de los vicios ocultos de un departamento o de las reparaciones mayores que podría llegar a necesitar. Con esa información podrás decidir si te conviene comprar o no. Esa es la mejor manera de obtener un punto de vista imparcial. Además, si llegan a encontrar algún inconveniente con la casa, puedes usar esa información para negociar el costo e intentar bajar el precio.

9. Haz una buena oferta

Tu oferta de apertura se debe basar en dos cosas: lo que puedes pagar y lo que realmente crees que vale la propiedad. Procura que tu oferta sea justa y que no ofenda al vendedor. A menudo se piensa que es bueno bajar el precio la primera vez, pero todo depende de cómo esté el mercado en ese momento. Necesitas conocer el precio promedio de la zona donde se ubica la casa que quieres, investiga un poco para que obtengas el precio promedio por m2.

Lanzar una oferta con un número específico genera la impresión de que has estudiado las cosas, a diferencia de poner sobre la mesa un número redondo.

10. Vigila la colonia donde quieres mudarte

Antes de comprar, vuélvete un auténtico stalker. Visita la colonia que te interesa de día y de noche.

Muchos compradores de vivienda se han decepcionado totalmente al descubrir que su estilo de vida no combina con la zona de su nueva casa. Maneja por ahí en la mañana, en la tarde y por la noche, solo así verás el movimiento del barrio, las horas pico del tráfico.

Trata de simular el recorrido que harías desde tu nueva casa hasta el trabajo, la idea es que repliques la que se convertirá en tu rutina. Checa bien qué tan lejos están los centros comerciales, las tiendas de autoservicios, los hospitales, los medios de transporte y –aun cuando no tengas hijos- las escuelas circundantes. Si no tienes hijos, es posible que los tengas en el futuro, por eso es conveniente revisar ese aspecto, ya que la cercanía de una propiedad con zonas escolares puede favorecer su valor y aumentar su plusvalía. Si compras una propiedad en un área escolar buena o mala, el precio del inmueble se puede ver afectado hasta en 20 por ciento.

Fuente:VivaAnuncios